Introducción ✨
No abandones la Iglesia por lo que hacen otros: esta es una de las tentaciones más comunes cuando la fe se ve sacudida por las actitudes humanas. Muchas personas se alejan no por Cristo, sino por el comportamiento de quienes dicen seguirlo. Este breve relato nos invita a revisar dónde ponemos realmente nuestra mirada y cuál es el verdadero centro de nuestra fe.

No abandones la iglesia por lo que hacen otros: cuando escandaliza la gente 😔
Un joven se acercó un día al sacerdote y le dijo con firmeza:
—Padre, no vendré más a la Iglesia.
El sacerdote, sorprendido, le preguntó:
—¿Por qué?
El joven respondió con sinceridad:
—Veo a la hermana que habla mal de otra hermana; al hermano que no lee bien; al grupo de canto que desafina constantemente; a personas que durante la misa están pendientes del celular… Veo demasiadas cosas malas dentro de la Iglesia.
Una lección sencilla, pero profunda 🥛
El sacerdote lo escuchó con atención y luego le propuso algo inesperado:
—Antes de irte, hazme un favor.
Toma este vaso lleno de agua y da tres vueltas por la iglesia sin derramar una sola gota en el suelo. Después, puedes marcharte.
El joven pensó que era algo muy fácil. Tomó el vaso y dio las tres vueltas con cuidado. Al terminar, regresó satisfecho.
—Listo, padre.
¿Dónde estaba puesta tu mirada? 👀
Entonces el sacerdote le preguntó:
—Mientras caminabas, ¿viste a la hermana hablar mal de la otra?
—No —respondió el joven.
—¿Viste a la gente quejarse entre sí?
—No.
—¿Viste a alguien mirando el celular?
—La verdad es que no.
El sacerdote concluyó:
—¿Sabes por qué? Porque estabas concentrado en no derramar el agua. Así ocurre en nuestra vida espiritual: cuando nuestro enfoque es Jesucristo, no tenemos tiempo para fijarnos en los errores de los demás.
No abandones la iglesia pokr lo que hacen otros: mira a Jesús ✝️
Esta enseñanza encierra una verdad clave:
quien sale de la Iglesia por culpa de la gente, nunca entró verdaderamente por Jesús.
La Iglesia está formada por personas humanas, frágiles e imperfectas. Pretender encontrar una comunidad sin fallos es olvidar que todos estamos en camino de conversión.
Reflexión final: mirar con compasión ❤️
Vemos con facilidad los defectos ajenos y, muchas veces, olvidamos revisar nuestro propio corazón. No está mal observar a los demás, pero no para juzgar, sino para descubrir sus necesidades y ayudarles a llevar sus cargas.
La fe no se sostiene en la conducta de otros, sino en Cristo.
Conclusión y llamada a la acción 📣
No abandones la Iglesia por lo que hacen otros. Permanece, crece y madura en la fe poniendo tu mirada en Jesús, no en las debilidades humanas. Él es el centro, el motivo y la razón de seguir adelante.
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✍️ Sobre el autor:
Alejandro de Lucas, Apasionado por los valores humanos, la verdad y el poder transformador del compromiso.
📚 Escritor de novela histórica y romántica
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